El peronismo bonaerense oficializó este sábado su nueva conducción partidaria y confirmó que Axel Kicillof será el presidente del Partido Justicialista de la Provincia de Buenos Aires. La decisión llegó después de intensas negociaciones y quedó plasmada en un extenso comunicado político donde el espacio convocó a “construir una alternativa y esperanza” frente al “ajuste brutal” del gobierno de Javier Milei. También ratificó el repudio a lo que definió como la “injusta condena y detención” de Cristina Fernández de Kirchner.
El documento, dirigido a afiliadas y afiliados, trazó un diagnóstico severo del contexto nacional. Señaló “desintegración social, entrega de la soberanía y abandono deliberado del Estado Nacional”, y ubicó a la provincia de Buenos Aires como “el principal dique de contención” frente al modelo libertario. Según el texto, el gobierno provincial “asumió la responsabilidad de ser red y escudo” en áreas como salud, educación, trabajo, producción y obra pública, ante la retirada del Estado nacional.
En la misma línea, el comunicado reivindicó el rol de los intendentes peronistas que, desde cada municipio, “sostienen servicios esenciales y defienden a sus comunidades” frente al impacto de las políticas de Milei. El peronismo bonaerense, afirmó, debe transformarse no sólo en resistencia sino también en “alternativa política con vocación de futuro”.
El texto también recordó la elección legislativa de septiembre pasado como la prueba de que “a esta derecha se le puede ganar”, y llamó a fortalecer la unidad para proyectar ese resultado en la escena nacional.
La nueva cúpula partidaria quedó integrada de la siguiente manera: Axel Kicillof ocupará la presidencia; Verónica Magario será la vicepresidenta primera; el intendente de Lomas de Zamora, Federico Otermín, será vicepresidente segundo; y el intendente de Almirante Brown, Mariano Cascallares, asumirá como secretario general. En tanto, Máximo Kirchner pasará a presidir el Congreso Partidario, órgano clave en la toma de decisiones, y Leonardo Nardini, jefe comunal de Malvinas Argentinas, continuará al frente de la Junta Electoral.
Detrás de la lista de unidad hay una ingeniería fina que ordena las tensiones del peronismo bonaerense. Nardini y Otermín responden al kirchnerismo, mientras que Magario y Cascallares lo hacen al kicillofismo. El acuerdo cerró una pulseada que llevaba meses y permitió evitar una interna que amenazaba con profundizar la fractura.
Según reconstruyeron distintos espacios, fue el propio Máximo Kirchner quien propuso que Kicillof tomara el control del partido, en una jugada que buscó frenar la escalada de tensiones entre La Cámpora y el Movimiento Derecho al Futuro. El gobernador aceptó luego de obtener el compromiso de un respaldo político pleno a su gestión y en un escenario donde los intendentes venían reclamando un esquema partidario más alineado al Gobierno provincial.
Detrás de esta reconfiguración se proyecta el camino hacia 2027. El acuerdo, además de encaminar la unidad bonaerense, consolida a Kicillof como el dirigente más potente de la oposición peronista y lo posiciona en la discusión nacional. La presidencia del PJ bonaerense se transforma así en una plataforma que amplifica su liderazgo político y su armado federal, en un contexto donde Cristina Kirchner enfrenta un proceso de debilitamiento dentro del peronismo y donde La Cámpora busca preservar espacios de poder.
Las nuevas autoridades del Partido Justicialista de la Provincia asumirán el próximo 15 de marzo, cuando finalice el mandato encabezado hasta ahora por Máximo Kirchner.
Fuente: (Cristian Salles para Zona Oeste Diario)
Mega Menu