La Policía Federal Argentina desmanteló una organización narco que operaba en la localidad de González Catán y que, según determinaron los investigadores, era dirigida desde la cárcel por un interno de la Unidad N°43 del Servicio Penitenciario Bonaerense. El operativo, realizado este miércoles en distintos domicilios del distrito, dejó ocho detenidos y un importante secuestro de estupefacientes, armas, dinero en efectivo y material utilizado para el fraccionamiento y la venta.
El procedimiento fue llevado adelante por la División Operaciones Área Metropolitana Norte, con supervisión del Juzgado de Garantías N°3 de La Matanza y la Unidad Funcional de Instrucción y Juicio N°14, especializada en estupefacientes. Las tareas de inteligencia se extendieron durante varias semanas y permitieron identificar los puntos de acopio y distribución utilizados por la banda.
Las órdenes de allanamiento se ejecutaron en viviendas ubicadas en las calles Riglos, Céspedes, Pasaje Aranda, Lanza y en un local con fachada de rotisería sobre la calle Armonía. Además, se intervino la celda del líder de la banda dentro de la Unidad 43. En todos los lugares se encontraron elementos que confirmaron el funcionamiento de la red narco.
Entre las ocho personas detenidas figuran cinco mujeres —B. C. M., N. V. A., M. E. V., C. A. J. y S. M. A.— y tres hombres —M. A. A., A. S. V. y B. E. Q.— quienes, según el parte oficial, cumplían distintos roles dentro de la estructura: almacenamiento, fraccionamiento, distribución y manejo logístico.
El secuestro de drogas fue contundente: 282 gramos de tusi (cocaína rosada), 220 gramos de cocaína, 810 gramos de pasta base, 848 gramos de marihuana y tres plantas de cannabis. Además, la PFA confiscó una pistola Glock 19 calibre 9 mm con la numeración limada, varios cargadores y 128 municiones, un rifle de aire comprimido, dos balanzas digitales de precisión, quince teléfonos celulares y dinero en efectivo —142.400 pesos, cinco dólares, diez euros y veinte mil guaraníes—. También se retiraron del circuito ilegal bolsas tipo ziploc y recortes de nylon negro listos para empaquetar dosis.
Según fuentes de la investigación, la organización utilizaba los lugares allanados como centros de acopio y venta, mientras que el detenido en la Unidad 43 coordinaba las tareas desde su celda. Para ello se valía de distintos colaboradores, quienes ejecutaban la logística en la calle.
Desde la Superintendencia de Investigaciones contra el Narcotráfico destacaron la importancia del trabajo de inteligencia criminal que permitió desarticular “un eslabón clave de la cadena de distribución minorista en la zona sur del conurbano”.
La causa sigue en curso y la Unidad Funcional de Instrucción N°14 analiza las pruebas recolectadas. Las autoridades no descartan que puedan surgir nuevas medidas o más involucrados vinculados a la misma estructura criminal.
Fuente: (Zona Oeste Diario)