La organización operaba en Ciudad Evita y tenía un punto de venta de drogas conocido como “La Ventanita”. En cinco allanamientos, la Policía secuestró más de 3.000 dosis de estupefacientes, armas de fuego, casi $5 millones y una granada activa que debió ser detonada por especialistas. Hay dos detenidos y un preso señalado como jefe de la banda.
Una organización criminal acusada de comercializar drogas y apropiarse de viviendas mediante amenazas armadas fue desarticulada en el partido de La Matanza, tras una investigación que permitió identificar varios puntos de operación en Ciudad Evita y establecer que su presunto líder impartía órdenes desde una cárcel bonaerense.
El procedimiento incluyó cinco allanamientos, cuatro en domicilios de Ciudad Evita y uno en la Unidad Penitenciaria N° 2 de Sierra Chica. Durante los operativos, los efectivos encontraron cocaína, pasta base, armas de distintos calibres, municiones, chalecos antibalas, dinero en efectivo y una granada activa que representaba un riesgo para los vecinos.
Según la investigación policial, la organización estaba encabezada por Claudio Nahuel Jesús Ledesma Blanco, conocido como “El Gendarme”, quien permanece detenido en Sierra Chica y desde allí habría coordinado las actividades delictivas mediante comunicaciones telefónicas con sus colaboradores.
En el marco de los procedimientos fueron detenidos Mario Hipólito Peralta, de 39 años, y Ariana Viviana Abigail Jiménez, de 22, señalados como integrantes de la estructura investigada.
Uno de los principales puntos de venta de estupefacientes funcionaba en una vivienda de Ciudad Evita conocida en el barrio como “La Ventanita”. El nombre hacía referencia al mecanismo utilizado para comercializar las drogas: los compradores se acercaban a una abertura de la propiedad, donde recibían las sustancias. De acuerdo con los investigadores, en determinados momentos llegaban a formarse largas filas de personas.
Frente a ese domicilio había otra vivienda que, según la pesquisa, había sido ocupada por la fuerza por integrantes de la organización. El inmueble era utilizado como centro de operaciones, lugar de almacenamiento de armas y punto de custodia para garantizar el funcionamiento del negocio ilegal.
La investigación sostiene que la banda recurría a amenazas y al uso de armas de fuego para expulsar a vecinos de sus propiedades. Posteriormente, las viviendas eran utilizadas para almacenar y distribuir drogas, además de ampliar el control territorial del grupo.
Durante los allanamientos, los policías incautaron 2.526 dosis de pasta base y 515 envoltorios de cocaína preparados para su comercialización. También encontraron cerca de cinco millones de pesos en efectivo, balanzas, elementos de corte y fraccionamiento, anotaciones, equipos de comunicación y teléfonos celulares.
Entre las armas secuestradas había una escopeta Maverick calibre 12 cargada con seis cartuchos, una pistola ametralladora con numeración suprimida y cargador extensible, una pistola Bersa calibre .22 y otras dos calibre 9 milímetros con las numeraciones adulteradas. Además, se encontraron municiones de distintos calibres.
Uno de los hallazgos más peligrosos se produjo cuando los efectivos descubrieron una granada activa dentro de una de las propiedades allanadas. Ante el riesgo de una explosión accidental, intervino personal especializado, que trasladó el artefacto a un sector apartado y realizó una detonación controlada.
Los investigadores también secuestraron dos chalecos antibalas que tenían pedidos de secuestro vigentes en causas por hurto y robo, además de una pechera con la inscripción de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
El allanamiento realizado en la cárcel de Sierra Chica aportó otro elemento relevante para la causa. En la celda de Ledesma Blanco fueron encontrados tres teléfonos celulares con líneas activas y conexión de datos, dispositivos que habrían sido utilizados para mantener contacto con los integrantes de la organización y transmitir instrucciones desde el penal.
El nombre de “El Gendarme” ya había aparecido en una investigación desarrollada en marzo de 2025, cuando fue señalado como uno de los referentes de otra organización criminal que operaba en el barrio Villegas, también en Ciudad Evita.
En aquella oportunidad, la Policía Bonaerense realizó alrededor de 50 allanamientos que terminaron con 17 personas detenidas y el secuestro de armas, más de mil municiones, drogas, dinero y 28 teléfonos celulares.
La investigación vinculaba a la organización con la ocupación violenta de viviendas cuyos propietarios eran desplazados mediante amenazas y disparos. Las propiedades luego eran utilizadas como lugares de venta de drogas, refugios de delincuentes o inmuebles destinados al alquiler y la reventa.
En ese expediente también aparecían vinculados Oscar Riveros, alias “El Mono”, y Jonathan Ulloa, conocido como “Ratita”. Por entonces, Ledesma Blanco se encontraba alojado en el penal de Magdalena.
La nueva causa está caratulada como infracción a la Ley 23.737, que regula los delitos vinculados con estupefacientes, y tramita ante el Juzgado Federal N° 3 de Morón, a cargo del juez Leonardo Julián Cano.
La Justicia deberá determinar las responsabilidades de los detenidos, reconstruir el funcionamiento de la organización y establecer el alcance de las comunicaciones que el presunto jefe mantenía desde la cárcel con quienes operaban en las calles de Ciudad Evita.
Fuente: (Zona Oeste Diario)

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