El hecho ocurrió el 27 de junio en la zona de Recuero e Icalma, donde tres personas fueron asesinadas a balazos y una joven resultó herida. Días después, Candela Urquiza, de 14 años, murió al quedar en medio de otro tiroteo vinculado a una disputa narco en La Matanza.
La Justicia investiga un triple crimen ocurrido a fines de junio en La Matanza y busca determinar si tiene relación con el ataque sicario que días después terminó con una adolescente de 14 años asesinada de un tiro en la cabeza.
El primero de los hechos ocurrió el sábado 27 de junio, poco después de la medianoche, en la zona de Recuero e Icalma, en Rafael Castillo. Según la reconstrucción inicial, dos hombres y una mujer fueron asesinados a balazos en las inmediaciones de una casilla que, de acuerdo con el testimonio de vecinos, funcionaba como un punto de venta de drogas. Una cuarta víctima, una joven de 19 años, resultó herida.
La investigación quedó a cargo del fiscal Diego Rulli, de la UFI de Homicidios de La Matanza. Cuando los primeros patrulleros llegaron al lugar, encontraron a un hombre muerto junto a una bicicleta, tendido en medio de un charco de sangre. A unos 30 metros, cerca de un arroyo, hallaron el cuerpo de una joven que había sido cubierto con una sábana por un vecino.
En paralelo, la Policía fue informada de que otras dos personas habían ingresado a la Unidad de Pronta Atención ubicada sobre la Ruta 3, en González Catán: un hombre que llegó muerto por heridas de arma de fuego y una mujer que sobrevivió al ataque.
Las víctimas fatales fueron identificadas como Joaquín Maximiliano Villegas, de 34 años; Víctor Alejandro Martínez, de 24; y Naiara Naomi Marte Semprevivo, de 19. La joven herida fue identificada como Naiara Toloza, también de 19 años.
De acuerdo con la principal hipótesis, las víctimas se encontraban en el lugar cuando dos atacantes llegaron en moto y dispararon contra la casilla. Tras la balacera, los agresores escaparon. En la escena se secuestraron 25 vainas servidas, un dato clave para el avance de la causa.
El episodio generó una fuerte reacción entre los vecinos, que incendiaron la casilla señalada como bunker narco y recibieron con insultos y reclamos al personal policial. La tensión en el barrio reflejó el hartazgo por el avance de la venta de drogas y la violencia asociada a esas disputas.
La Justicia ahora intenta establecer si ese ataque tiene conexión con el crimen de Candela Urquiza, la adolescente de 14 años asesinada días después en Villa Dorrego, en la zona de Virrey del Pino. La menor caminaba junto a su abuela cuando ambas quedaron atrapadas en medio de un tiroteo vinculado a una disputa entre bandas narco. Candela recibió un disparo en la cabeza y murió antes de llegar al hospital.
Ese caso también tuvo una reacción vecinal similar: tras el ataque, habitantes de la zona incendiaron una vivienda señalada como punto de venta de drogas. Para los investigadores, las coincidencias entre ambos episodios —ataques a balazos contra domicilios vinculados al narcomenudeo, víctimas ajenas o consumidoras atrapadas en la escena y posterior incendio de casillas por parte de vecinos— abrieron una línea de análisis común.
La DDI de La Matanza y la Departamental local trabajan sobre el triple crimen de Rafael Castillo. Uno de los principales obstáculos es la falta de cámaras de seguridad en la zona y el hermetismo de los testigos, en un contexto barrial atravesado por el miedo a represalias.
Por orden judicial, se dispuso una pericia balística para comparar las vainas y proyectiles secuestrados en ambos hechos. El objetivo es determinar si los ataques fueron cometidos por los mismos tiradores, si responden a una misma disputa territorial o si se trata de episodios independientes dentro de una escalada de violencia narco en el oeste del conurbano.
Fuente: (Zona Oeste Diario)
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