Lucas Ghi llega debilitado a la interna del PJ de Morón y enfrenta una elección clave para su liderazgo

El intendente de Lucas Ghi atraviesa uno de los momentos políticos más delicados de su gestión. La interna del Partido Justicialista local, convocada para el 15 de marzo, se convirtió en una prueba de fuego para su liderazgo en el distrito, en un escenario marcado por la ruptura con el sabbatellismo y por una serie de tensiones dentro del propio peronismo moronense.


La sola existencia de una elección interna ya es leída en el oficialismo local como un síntoma de debilidad. Morón es el único municipio gobernado por el peronismo y sus variantes en la provincia de Buenos Aires donde no se logró una lista de unidad para la conducción partidaria. La disputa enfrenta al sector que respalda el intendente —que impulsa la continuidad del actual titular del PJ local, Claudio Román— con la lista “Primero la Patria”, encabezada por la camporista Paula Majdanski y apoyada por el exintendente Martín Sabbatella.

El resultado de la elección no solo definirá la conducción del partido, sino también el equilibrio de poder dentro del peronismo del distrito. En el entorno del intendente admiten que un triunfo ajustado o la obtención de la minoría por parte de la lista rival podría consolidar al sabbatellismo como un actor con fuerte peso en el armado político local, algo que Ghi buscó evitar desde que decidió romper con su antiguo jefe político.

La disputa interna expone además un problema de conducción que el intendente arrastra desde hace tiempo. Durante el armado de las listas legislativas del año pasado, Ghi no logró imponer plenamente su estrategia dentro del frente oficialista. Tampoco pudo avanzar en su intento de controlar la presidencia del Concejo Deliberante ni la conducción del bloque oficialista, que quedaron en manos de otros sectores del peronismo tras acuerdos internos.

En ese contexto, la elección partidaria aparece como una instancia decisiva. El oficialismo municipal necesita no solo ganar la interna sino hacerlo con un margen amplio que impida a la lista rival acceder a la minoría en el Consejo del Partido. Un resultado más ajustado podría consolidar un escenario de convivencia forzada dentro del PJ local y dejar al intendente con un margen político más estrecho de cara al futuro.

Con el peronismo fragmentado y una conducción en disputa, el 15 de marzo se perfila como una fecha clave para el futuro político de Morón. Lo que está en juego no es solo la conducción partidaria, sino también la capacidad del intendente para sostener su liderazgo dentro de una coalición cada vez más atravesada por tensiones internas.

Fuente: (Cristian Salles para Zona Oeste Diario)

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